El universo de El Nido
suena a sartén y lata de pimentón, huele a verbena moderna
y sabe a jota
. Sus composiciones toman como referencia los sonidos y ritmos
de la música tradicional
de Castilla y León como búsqueda de orientación e identidad en un presente cada vez más acelerado y convulso.
En 2022 lanzaban su primer LP, Refugios a cielo abierto
, que les valió el refrendo de prensa y crítica, y del público de los más de 150 conciertos
que dieron de sí los dos años de gira de presentación, que comenzaba en el entonces WiZink de Madrid con sus coterráneos La M.O.D.A. y que cerraban en su Burgos natal en una Plaza Mayor abarrotada hasta los topes. Teatros, festivales, salas y plazas de pueblo de toda la geografía española
se rindieron a su directo energético y emotivo.
Su último LP LA CONSTANCIA
(2025), es una visión absolutamente única
de la música tradicional desde ojos y oídos modernos, manteniendo su esencia vitalista
, conmovedora
y cada vez más atrevida
. En este nuevo disco la evolución de la banda a lo largo de estos dos años de intensa gira se hace más que notable.
Su acercamiento al folclore es mucho más palpable y original que en su anterior disco; agudillos
, jotas de ronda
, ajechaos
, charros
y otros ritmos tradicionales de baile siguen inundando su música, siempre vestida de las sonoridades de los instrumentos domésticos
que han acompañado siempre a la tradición oral.
No por ello han querido renunciar a nuevos caminos. Para ello ha sido vital un nuevo planteamiento en la dirección musical, esta vez trabajada con dos productores diferentes. Han querido volver a confiar de nuevo en Diego Galaz
como productor en la mayor parte de este nuevo trabajo. Además de este maestro de la música popular, han querido contar con Hevi
, el ya productor de ‘TUCUCU’
, para varios de los cortes, haciendo más que patente que su camino vira hacia explorar maneras cada vez más únicas de exprimir lo que da de sí la tradición musical oral
.
Ambos productores destacan por su trabajo anterior con la música tradicional, pero, según señala la banda, desde puntos de vista absolutamente diferentes. Esto ha hecho que tanto ellos mismos como banda como el resultado final en las canciones haya dado un paso adelante muy significativo respecto a su ya destacable primer LP.
“ LA CONSTANCIA
” habla de lo común
, de sacar fortaleza de todo lo que nos une
para que lo que nos separa no consiga dominarnos, no acabe por dividirnos irremediablemente. Es un disco que rebusca en todo lo que podemos hacer para rescatar “Lo que nos hace grandes (LQNHG)”
, desde los cuidados, el mirar siempre primero hacia dentro, como queda más que patente en “Nuestras voces nos salvarán”
, una declaración de intenciones desde el título mismo.
La voz misma tiene un papel protagonista como temática. De todo lo que no decimos y de todo lo que nos es imposible callarnos. La palabra
tiene el poder de sacarnos de los mayores pozos, pero también de separarnos, violentarnos y agredirnos. A esto apelan directamente en “Lo que siento ☼”
, desde el rechazo a la deriva que impera socialmente, remarcando lo que nos hace definirnos como individuos en base a lo que nos diferencia del resto.
El quinteto no se ha mordido la lengua, como bien claman en “Agudillo ㋡”
, y han querido mojarse con mensajes mucho más explícitos. Siempre teniendo muy en cuenta de dónde venimos para saber dónde pisamos y hacia dónde queremos caminar
. De no ser así, “no hallaremos perdón”, como claman en el primer single que adelantaron, “Perdón”
, una canción que apela a un patrimonio que no tiene que ver con banderas ni con el orgullo basado en el rechazo a otras identidades.
Un trabajo mucho más festivo, apuntan, que nos recuerda la importancia de celebrar, celebrarse y celebrarnos
. Sin embargo, queda espacio para la calma
, como bien demuestran en “Arrorró”
, una nueva muestra de uno de los géneros más importantes de la música tradicional, como ellos bien describen, las nanas. O en “De corazón”
, una bellísima canción que cuenta con la voz de Rozalén
, que parte de la balada a lo catártico, de lo mínimo al frenesí de saber que podemos hacer las cosas mejor y de manera más sana: de proyectar un futuro menos oscuro y más compartido.